Concurso: Tu opinión nos importa 2016 | El deber de la prensa

Por: Elisabeth Ovalle

Liceo Rector Abdón Andrade Coloma, La Unión

Francis Bacon, filósofo, abogado, político y escritor inglés, dijo, con razón, que “el conocimiento es poder”. Pero, ¿el conocimiento de qué? Así como es importante conocer nuestra  historia para no repetir errores en el futuro, es también muy importante entender el presente para forjar un futuro más justo y más digno.

Por ello, es esencial comprender cuáles son las causas y consecuencias de lo que está pasando. Pero no somos omnipresentes, no podemos estar en Estados Unidos y seguir las elecciones presidenciales y, al mismo tiempo, estar aquí, en Chile y observar los cambios sociales que están estallando. Para eso está la prensa, para regalarnos una impresión de omnipresencia, para conocer y comprender nuestro mundo, la actualidad, las consecuencias sin inmediatez de lo que ocurrió diez años atrás y también el pronto efecto de lo que pasó ayer. Porque estamos en un mundo globalizado y lo que le ocurre a un país afecta al mundo entero, cual efecto dominó.

Aquí reside el poder de la prensa. Nuestro conocimiento y consecuente acción se basa en lo que vemos en la tele y lo que leemos en diarios y páginas de internet: Si Reino Unido eligió salir de la Unión Europea, es conveniente que los ciudadanos chilenos vayan a revisar sus inversiones en las AFP.

¿El problema? Lo resumo así: la prensa nos muestra solo lo que quieren que sepamos. La prensa nos presenta basura televisiva bajo el envoltorio de un gran hecho noticioso. ¿De qué me sirve a mí saber quién fue el último pololo de una actriz o cuáles son los precios de un producto en un barrio comercial de Santiago en navidad? ¿Qué puedo hacer yo respecto a eso?

Y cuando ocurre algo grande, relatan los hechos más desde un punto de vista que desde una generalidad objetiva. Entonces, la mayoría de la población escucha, ve y lee, y se conforma con aquello que le están diciendo porque, si son noticias, debe ser cierto.

Se crea así una gran masa de pensamiento uniforme y conocimiento parcial. Crean un gran ente que piensa y cree en las cosas que un reducido grupo de personas (que por alguna razón tienen acceso al conocimiento que el resto no) quieren que sepamos.

No creo que sea solo una cosa de conspiraciones.

Si la gente ha perdido el respeto por la prensa, no es porque sea tan fome ver noticias; creer eso es subestimarnos. Yo creo que es porque los medios de comunicación, en cierta forma, se han corrompido, han perdido su rumbo. Y porque incluso, cuando pretenden retomar su lugar y hacer el bien, se levantan múltiples obstáculos que impiden que lleven a cabo lo que se habían propuesto: no a todos les conviene que semejantes bombas informativas sean lanzadas entre la población.
Por ejemplo, en el año 2015, se estrenó la película estadounidense “Spotlight”, cuyo tema, sin embargo, no se limita al territorio norteamericano. Basada en hechos reales, relata la historia de un equipo de reporteros que investigan casos de abuso sexual  por parte de curas del estado de Massachussets. Mientras los reporteros trabajan por sacar a la luz la verdad, el gigantesco poder de la Iglesia impide que sea algo fácil. Sin embargo, logran publicar la noticia y, además, que decenas de víctimas reabran sus heridas para ayudar a esclarecer la verdad. Este suceso no es aislado, y lo sabemos cuando al final, blanco sobre negro, aparecen las listas de los lugares donde se han descubierto casos similares. Y Chile aparece más de una vez.

Mi conclusión es que la prensa, como la literatura, tiene un deber social. Es su deber informarnos de lo que realmente está ocurriendo, sin omitir sucesos, sin emitir opiniones, sin filtrar información. Cuando la sociedad entienda su entorno, su vida, cuando comience a desarrollar su espíritu crítico, entonces se transformará en una sociedad más activa, en una sociedad que no aceptará todo lo que le muestren delante, que querrá ir más allá. No solo viviremos el presente: lo entenderemos. Y solo así forjaremos el futuro que toda generación merece.