Concurso: Tu opinión nos importa 2016 | Periodismo y su verdadero fin

Por Francesca Kuzmanic

Santiago College

El periodismo se define como concepto que se basa en la recopilación y análisis, ya sea de modo escrito, oral, visual o gráfico, de la información, en cualquiera de sus formas, presentaciones y variedades”.

Pero, ¿cuál es su verdadero propósito? Existen diversos tipos de periodismo, algunos apuntan a entretener y, por ende, tratan temas de farándula o se refieren a temas contingentes humorísticamente. Por otro lado, existe un segundo tipo, aquel que investiga casos, realidades, personas y problemáticas y transmite los resultados a un público general, informándolos. En mi opinión, la labor principal de esta doctrina es el revelar la verdad, el exhibir a las masas cómo son realmente los sistemas, el acusar públicamente injusticias, faltas de moral y deshonestidades que están ocultas por quienes tienen el poder. Desde mi punto de vista, el periodismo es un “cuchillo de doble filo”, el cual puede ser utilizado para difundir la realidad tal cual es o, por otro lado, puede ser influenciado por incentivos externos, conveniencia propia o miedo a las figuras de poder y contribuir al encubrimiento de crímenes y falacias, limitando a los ciudadanos el derecho a tener acceso a información, a saber cuándo las autoridades y/o el poder económico está siendo transparente y justo.  Admiro a quienes toman el riesgo de ir más allá, de aprovechar su posición como reporteros para indagar en temas de contingencia, figuras políticas y públicas y casos criminales y revelar sus descubrimientos sin alteraciones ni censura. Estoy consciente que, aunque la mayoría de los países democráticos se jactan de que sus ciudadanos son libres y que la expresión es un derecho para todos,  en muchos casos no lo es. El dinero, prestigio y poder político y social rigen el sistema, lo cual permite que en varias ocasiones se hagan excepciones a leyes fundamentales, se violen derechos humanos, se cometan negocios fraudulentos y, lo que es más grave aún, que se oculten indefinidamente, a veces para siempre. Es difícil el comenzar una batalla contra los dueños del sistema, es evidente que uno como mero ciudadano tiene alta probabilidad de ser derrotado, pues, al fin y al cabo, es “una pelea entre un ratón y un león”. Pero, si los periodistas no cumplen con transparentar el detrás de escenas de nuestra sociedad, ¿quién lo hará en su lugar? Basta de tener miedo, de aparentar, de someterse a reglas que promueven las mentiras, la omisión y el privilegio a quienes obran mal. Periodistas, por favor pónganse los pantalones, descifren las múltiples falencias en el gobierno de nuestro país, los robos tanto por parte de ricos como de pobres y castiguen la desvergüenza, la violencia, la opresión y la desigualdad. Una buena reputación o la simpatía de los magnates chilenos no es comparable en valor a la satisfacción de ayudar a millones, de abrirle los ojos a los miles de hombres y mujeres que trabajan día a día para  llevar pan a la mesa, a los seguidores ciegos de la Iglesia y la política, a aquellos que, aunque conscientes de que el país se está desmoronando, prefieren no verlo ni aceptarlo. Decidí escribir sobre este tema después de ver la película “Spotlight”, donde un grupo de periodistas se atrevió a hacer lo que intento, por medio de esta carta, promover: revelar la verdad detrás de abusos sexuales dentro de la Iglesia Católica en Estados Unidos. Son mentes y espíritus como éstos los que marcan la diferencia, los que prueban ser un inmenso aporte a la sociedad, sus miembros y las futuras generaciones.