Ley del donante universal: Una ley en contra de la libertad de elección

Esta ley esta pasando a llevar la libertad de elección de la sociedad, ya que si bien la donación es una esperanza de vida para mucha gente, hay otras que están profundamente en contra de esta acción. Dentro de la sociedad, el donar órganos es un acto de amor y humanización, lo que no significa que los no donantes no lo sea, pero así se ven a los ojos de la sociedad. Sin duda ninguna ley puede obligarnos a transgredir nuestra libertad de elección, cada quien sabe lo que hace con su cuerpo.

Durante la unidad de argumentación de Lenguaje y Comunicación, con mi curso hemos tenido que comenzar a armar un debate acerca de la Ley del donante universal en Chile,la cual fue puesta en vigencia el pasado 1 de octubre de este año, mi rol de moderadora me ha permitido conocer los pro y contras de esta nueva ley, que a mi parecer, cuenta con más de una falencia, más aún, porque esta pasa a llevar otro derecho innato de cada individuo: la libertad de elección.

La donación de órganos se ha visto como una esperanza de vida, mucha gente pide ser donante y mantiene su postura hasta el final de sus días, ayudando así, por elección propia, a que miles de vidas se salven y puedan tener una nueva oportunidad de vivir, es catalogado por muchos como el acto máximo de solidaridad, que muestra nuestro lado más humano. Sin embargo, ¿Qué pasa con aquellas personas que no desean ser donantes?

Según la Biblioteca del Congreso Nacional de Chile, “(…) un fallecido no será donante sólo si antes del momento en que se de cida la extracción del órgano, se presente una documentación fidedigna, otorgada ante notario público, en la que conste que en vida manifestó su voluntad de no ser donante. (…)”, lo que este fragmento no comunica es que las personas deberán pagar un monto de $500 para hacer los trámites correspondientes ante notario, si más de la mitad de la población chilena no deseara ser donante y pagara la cuantía de dinero, la cantidad aproximada que se reuniría sería de $4.250.000.000 , el cual sería cobrado solo por el hecho de elegir algo diferente a lo que la ley intenta imponer, tomándose como un castigo por hacer valer la libertad de elección, cosa que en los derechos naturales de cada individuo se encuentra estipulado.

Pero no solo la ley castiga por el hecho de pensar diferente y el elegir ser “no donante”, la sociedad, es el factor que más juzga y mortifica a aquellos que no persiguen las misma ideas de un grupo amplio. Como dije antes, la donación de órganos se ha clasificado como un acto que refleja nuestro lado más humano. Sin embargo, esto no quiere decir que los “no donantes” sean unos desalmados, egoístas, cerrados de mente, incapaces de ponerse en el lugar del otro (Entre tantos otros apelativos que se han escuchado tanto en la sobremesa familiar como en el debate político de las grandes lides).

Tal vez las personas que han atribuido estas características a quienes no comparten su misma decisión no se han puesto a pensar realmente el porqué de esta alternativa. Las razones podrían variar, y ser desde lo más superficiales, hasta lo más profundo del razonamiento humano, por ejemplo, hacerse una serie de cuestionamientos como: ¿qué ocurre cuando el corazón de un ser querido aún late, sus pulmones aún se impregnan de aire, responde a estímulos diminutos que podrían ser una luz de esperanza, el indicio de un milagro que lo podría hacer despertar? ¿Qué haría cada uno de nosotros en esa situación? ¿Desconectaríamos a un ser amado incluso sabiendo que está vivo? ¿Seríamos capaces de juzgarnos a nosotros mismos y catalogarnos como egoístas por tener la esperanza de que nuestro ser querido vuelva a despertar? Difíciles preguntas que no muchos toman en cuenta a la hora de juzgar las posturas de los demás.

Sin duda alguna, ninguna ley puede imponernos una opción, y es insólito que para
hacer valer nuestro derecho de libertad de elección, tengamos que meternos “la mano en el bolsillo”, tampoco es correcto que la sociedad juzgue las decisiones de cada uno, porque la mayoría de las veces, ésta no ve sus propias falencias y le es muy fácil recalcar la de otros, dando opiniones con los ojos vendados por lo que ellos mismos creen correcto y aun así no ponen en práctica. La donación de órganos es algo que nace desde el mismo individuo, porque él lo considera correcto, pues es su cuerpo lo que se intervendrá. ¿Qué es más propio, más individual, más personal, más infranqueable que nuestro cuerpo?

Por Valery Ulloa
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