Donación de órganos: ¿mérito necesario o sencillez humana?

La donación de órganos se ha vuelto obligatoria por la falta de donantes, aunque el pueblo no este de acuerdo. Mucha controversia a causado este tema a nivel país y basta preguntar en la calle la opinión de la gente para darse cuenta que las respuestas son muy variadas, sin embargo el debate da para largo y para pensar bastante en el tema.

En enero de este año, se publicó la Ley N° 20.413 la cual modificó a la Ley N° 19.451. En ella, se establecen normas sobre trasplante y donación de órganos.
Dicha alteración fue presentada en junio por el Presidente de la República ante el Congreso, y posteriormente, publicada en el diario oficial para que todos los chilenos accediéramos a la información de la nueva normativa que circularía como vigente a contar del primero de octubre del presente año. Básicamente, lo que esta ley promulga, es que “todos los mayores de dieciocho años son automáticamente donantes”. Así especifica la página web del gobierno, aunque ésta no represente la opinión generalizada del pueblo chileno.

No bastó de muchos soles para que la ley se convirtiera en un debate aireado, en un país donde la contraparte manifestó su voz en calles, hogares y centros públicos. Cavando más profundo, hace un par de años, nadie nacía con el privilegio de ser donante. Si un día a usted se le antojaba serlo, el proceso era: trámites, declaraciones en las que estipulaba su decisión ante un notario público y quedaba registrado como donante. –Ojo-, para declararse “donante”. Mas hoy, son otros los vientos que soplan. Para ser donantes, necesitamos hacer ¿nada?, ¡oh no, claro!, ser chilenos, por supuesto. La nueva ley nos promueve a desarrollar trámites siempre y cuando “no queramos”.  Sólo los portadores de VIH, y quienes sufran de infecciones graves o cáncer con metástasis, son absueltos de la ley, de lo contrario, automáticamente se es donante.

Pero ¿qué sucede en las calles respecto a esta situación? ¿Qué efecto provoca en los chilenos? Nadie está exento de opinar. El porqué está claro: nuestros órganos ¿no? Según el doctor Enrique Paris, presidente del Colegio Médico de Chile, el debate es positivo, pues permite la opinión de un tema vox populi, y a causa de nuestra formación ciudadana, “fue de esperarse la polvareda”. Ejemplos de alegatos airosos son el dilema, que desde la ética, se expresa como inaceptable e impracticable. En específico, si en una situación de emergencia, la persona que en vida se presenta como donante ante otra que en las mismas condiciones no quiso serlo, tendrá por consecuente prioridad en la recepción de un órgano. ¿Justo? Don Enrique Paris, desde la subjetividad, cree que sería preciso que un ente generoso tenga preferencia.

Por otro lado, muchos ciudadanos piensan que al empapar a todos con la ley, se procederá a una engorrosa negligencia médica, demostrándose despreocupación hacia el paciente. ¿Será cierto? El doctor Paris también expresó que “nunca un médico dejará morir a un paciente por la necesidad de un órgano. Siempre velará por la vida”… Este es sólo el inicio de un debate “socialmente íntimo”. Pero a qué quiero que nos enfoquemos, a dónde va nuestro análisis… Lo anterior no es más que la cáscara de un huevo mal cocido. Sabemos que cuando cocemos “a medias” un huevo, sacamos parte de él crudo. -Este caso es el mismo-, la ley está mal cocinada. Su cocción no contó con el ingrediente fundamental: educación solidaria. Es necesario un flash back para analizar la situación. Se siente el individualismo a flor de piel.

Erich Fromm nos habla en El arte de amar que el concepto de “separatidad” nos pisa los talones, está a la vanguardia, permitiendo el egocentrismo y la falta de conciencia. Cómo no, si de amor maduro no se habla, vemos al resto por medio de nuestras propias necesidades; pleno narcisismo.

Está claro que para una buena reacción ciudadana, es menester una base sólida, desafiando al mundo con ideas críticas y sensatas. El éxito tal vez tenga su cuna en un buen abrigo. Es que pregúntense: ¿qué se pierde luego de muertos? ¿Qué desaprovechamos?… ¿Es poco? ¿No llena? Tal vez es preciso open minds, no actuar como troglodita egoísta mirando nuestro propio ombligo. ¿Seguros de la aberración de esta ley? Póngase en el caso: soy chilena, usted también, ¿su padre?… Tengo entendido que tal normativa nos ve a “todos iguales”. No sé usted, pero pienso que nutrir gusanos no es lo apropiado. Pensemos, ¿quiero mis órganos para un exitoso ingeniero, padre de familia o simplemente, alimento para gusanos?

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Por Constanza Inostroza
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